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¿Dolor muscular o atrofia?

A primera vista Darién Odelín Planas era un profesor de Educación Física más; sin embargo, bastó un diálogo para entender que al joven educador y su profesión los une una pasión que contagia.

Con más de 35 años de edad y más de una década dedicada a su trabajo, Darién, quien labora en la secundaria básica Jesús Menéndez, del municipio capitalino de Playa, asegura: «nací para esto», y no duda ni por un instante en afirmar que le entusiasma dar clases.

Este habanero, que funge como maestro en séptimo y noveno grados, ostenta entre sus mejores resultados un segundo lugar nacional en el Festival de Clases de Educación Física celebrado en Ciego de Ávila en 2018.

Eses es un mérito de altos quilates, pues se trata del evento considerado la actividad fundamental del gremio durante todo el año y en el cual se valora desde 1978 la maestría pedagógica de cada concursante.

Pero para Darién, el mejor de los premios sigue siendo el cariño de aquellos alumnos que llegaron a la Escuela de Iniciación Deportiva (EIDE) porque su profesor de Educación Física les vio condiciones de ciclista, pelotero, baloncestista, y todavía lo llaman para contarle sus experiencias y pedir consejos.

La historia de este joven da buena fe de que la salud del sistema educativo cubano en lo que a la Educación Física se refiere, no está del todo quebrada, pues son muchos los ejemplos de quienes, armados con silbatos y conciencia, deciden continuar educando. Sin embargo, hay preocupaciones que gravitan en torno a esta asignatura. JR se acerca al tema.

Déficits no, necesidades

En la actualidad son más de 14 000 los profesores que aún se encuentran en las aulas, según un dato ofrecido en el balance anual del Inder de 2018; pero es una realidad que al cierre del pasado curso en las escuelas existían 626 plazas en 11 provincias del país (Pinar del Río, Matanzas, Cienfuegos, Sancti Spíritus, Ciego de Ávila, Holguín, Las Tunas, Villa Clara, La Habana, Camagüey y Artemisa) que no estaban ocupadas por profesores de dicha materia.

No obstante, según nos comentó Adelaida Ramos Puig, directora nacional de Educación Física y Promoción de Salud en el Inder, «no se trata de un déficit de maestros, porque los hay, pues cada año en nuestras universidades de la Cultura Física y el Deporte se gradúan miles de jóvenes capacitados para impartir clases», apuntó.

«Lo que sí persiste es una necesidad en las instituciones docentes de llenar estos puestos vacantes de manera permanente, aunque los alumnos no dejan de recibir la asignatura porque se aplican alternativas encaminadas a evitar la ausencia del profesor en el turno de clases», señaló la directiva.

«Por ejemplo, se trabaja para incorporar a las aulas a los jubilados, se ha hecho un ajuste de la carga en la docencia (al que tiene más horas de clase en su plan se le disminuye para incrementarle al que tenga menos y así equilibrar), y además están los profesores de los combinados deportivos, quienes destinan parte de su trabajo a las escuelas de su comunidad», explicó Ramos Puig.

La Educación Física en Cuba está inmersa en un proceso de perfeccionamiento educacional a través de cursos, talleres, clases prácticas y seminarios con el fin de incrementar la calidad en el trabajo de cada profesor, aun cuando la falta de implementos deportivos y las condiciones de las instalaciones afectan la eficacia de dicha labor.

Aunque ello no ha sido obstáculo para que el profesor de Educación Física sea fundamental en los megaeventos del programa Deportes para Todos, en modalidades como fútbol inclusivo y kikimbol, y los torneos de béisbol Pasión en la calle.

Es válido mencionar además el fuerte movimiento de Olimpiadas Especiales llevado de la mano a nivel nacional por profesores de la materia, mérito reafirmado por las 11 medallas, tres de oro, cinco de plata y tres de bronce que alcanzó Cuba en la cita de Abu Dhabi concluida en marzo último.

Dura competencia

Si bien se cuenta con ejemplos loables en los últimos años ha sido palpable un éxodo de profesores de Educación Física hacia otras áreas de trabajo mejor remuneradas, como son los gimnasios particulares, gracias a las facilidades del trabajo por cuenta propia. El sector turístico es otro de los destinos, puesto que la animación y recreación les proporciona gratificantes sumas en divisa.

Para Joel, un joven licenciado en Cultura Física a quien le respetamos su petición de mantenerse en el anonimato, el problema es fundamentalmente de «bolsillos vacíos».

«Yo fui profesor de Educación Física en mis años de práctica mientras estudiaba en la Universidad de Cultura Física Manuel Fajardo de La Habana, y luego de egresar trabajé en combinados deportivos y siempre he amado mi profesión. «Me fui a trabajar en un gimnasio particular por una cuestión puramente económica. No se pueden comparar 555 pesos de salario básico con lo que cobro ahora», argumentó.

Un régimen metodológico exigente, el cual incluye cumplir con horarios, cuidar pruebas y hasta atender el comedor en el caso de los seminternados, son igualmente cargas por las que muchos le huyen al trabajo en instituciones educativas.

Sin embargo, hay quienes son capaces de sortear obstáculos de esta naturaleza y encontrar en sus clases y en sus alumnos un mundo de motivaciones hechas a su medida.

Los gimnasios particulares se han convertido en atractivas fuentes de empleo para muchos especialistas de la Cultura Física.

Ernesto Rodríguez Estévez, un guantanamero de 28 años de edad, no dudó en confirmárselo al colega Adriel Bosch, del semanario Venceremos, al ser interrogado sobre los impulsos que lo llevaron a convertirse en profesor de Educación Física.

«Siempre supe que estudiaría algo relacionado con los deportes, en parte influenciado por mi hermano que se preparaba como licenciado en Cultura Física.

«Luego entré a la universidad en esa misma especialidad y descubrí que no se trataba solo de deportes, sino de prepararse para saber un poco de todo. Fue entonces que comenzó mi pasión por impartir clases».

Si bien es cierto que luego de cinco años de graduado no todo ha sido risas y optimismos para el profesor de la escuela secundaria Regino Botti del Alto Oriente cubano, pues ha enfrentado situaciones difíciles con alumnos que no le prestan interés ni importancia a la asignatura, Rodríguez Estévez está convencido de que anda por el sendero indicado.

«Esta carrera ha cambiado mi vida y si volviera a nacer me gustaría ser lo mismo», argumentó el joven del Guaso.

Eximidos, ¿para bien o para mal?

Otro de los aspectos que lacera el buen funcionamiento de la Educación Física en las aulas cubanas está relacionado con la cantidad de alumnos que, amparados bajo un certificado médico, quedan eximidos de recibir la asignatura, algo que deja en entredicho el rigor con que se mide la materia en los centros educacionales del país.

Años atrás, la cifra de estudiantes en esta condición era excesiva, pero gracias a un convenio firmado por el Inder de conjunto con los ministerios de Educación y Salud Pública, ha disminuido el número de eximidos.

«A nivel nacional, municipal y provincial funciona una comisión médica encargada de determinar si el alumno está relevado total o parcialmente, o sea, si será destinado a un área terapéutica o está apto o no para practicar las actividades», explicó Eduardo Ramírez Ramada, jefe del Programa de Educación Física del Inder.

«Salud Pública estableció cuáles son las enfermedades que limitan al estudiante a participar en la clase. Estas  pueden ser neurológicas, dermatológicas, respiratorias, cardiovasculares, renales u oncológicas, cada una con sus limitaciones, bien permanentes o transitorias, y eso lo avala un médico especialista», argumentó.

No obstante, hay padres que consideran mejor apegarse al permiso clínico para «proteger» a sus hijos. Al respecto dialogamos con Alianne Morales Rodríguez, sicóloga del equipo femenino de baloncesto de Guantánamo.

«Muchos padres no están conscientes de que la Educación Física es importante para el desarrollo mental de los pequeños. Eleva la calidad de vida de estos y promueve estilos de vida saludable.

«También se trata de una práctica muy beneficiosa y un medio para forjar el carácter, la disciplina, la toma de decisiones y el cumplimiento de las reglas; de-sarrolla las cualidades básicas del hombre como unidad bio-sico-social y constituye un espacio donde el niño se recrea, socializa y refuerza vínculos con sus compañeros de aula», señaló.

Según nos explicó la especialista, la trascendencia de la materia aumenta cuando se trata de un estudiante con perspectivas de llegar a convertirse en atleta.

En un primer momento, el alumno descubre el mundo de los deportes y progresivamente va identificando algunas habilidades sencillas e individuales.

«Con el tránsito por las diferentes etapas que atraviesa, tiende a mecanizar estas habilidades, a combinarlas y modificarlas hasta llegar a un punto en el que ya no se debe hablar de habilidades motrices básicas, sino de habilidades deportivas.

«La mayoría de las que se dan en el deporte, por no decir todas, tienen su origen y fundamento en las destrezas físicas básicas, como andar, correr, saltar, equilibrio, volteos, balanceos, lanzar, patear. Y por medio de los juegos es fácil asegurar la presencia en el niño de estas habilidades que ponen base a otras superiores», agregó Morales Rodríguez.

Sobre el tema de los eximidos nos confesaba Odelín Planas que en su caso particular es una batalla que libra constantemente con los familiares de sus alumnos, «principalmente porque muchos de ellos sí están interesados en recibir las clases, pues necesitan ejercitarse, liberar energías, pero la sobreprotección paterna se los impide», abundó.

«Tuve un estudiante cardiópata que fue dado de alta, pero precisaba de atención diferenciada a través de la dosificación de la carga en los ejercicios, y aún así realizaba las actividades, por supuesto, con conocimiento de sus padres», aseguró el profesor capitalino.

«He tenido, incluso, limitados físico motores, a quienes su condición de salud no les ha frenado el deseo de hacer deportes», argumentó Odelín Planas.

En la actualidad, y según el parte correspondiente a abril de 2019, se contabilizaban 16 846 eximidos parciales en el país, más de mil menos respecto a 2018, mientras la cifra de eximidos totales rondaba los 7 038.

Cual Damisela en peligro

La Educación Física es una de las fortalezas con la que cuenta la organización deportiva cubana, que ha contribuido a obtener un sinfín de éxitos siempre basados en el principio de que «el deporte es un derecho del pueblo».

Pero actualmente esta es una primacía que tiene que ser conquistada, pues en las escuelas la asignatura ha perdido mucho terreno. Así refería Indira Ramírez, una estudiante de la capital del país recién incorporada a los estudios en la enseñanza superior, que no recuerda con mucho ánimo sus clases de Educación Física en el preuniversitario.

«Recibí clases con rigor en 10mo. grado, pero en 11no. y 12mo. solo nos dieron algunas de baloncesto por falta de profesores, así que pasó como la materia con la que había que cumplir, porque se nos advertía que por su causa podíamos desaprobar el curso, pero muchos no le prestaban importancia y ello nunca tuvo grandes consecuencias, al menos que conozca», refirió la joven Ramírez.

«Pienso que es cuestión de motivaciones, si el profesor no cuenta con incentivos, de cualquier índole, dará una clase como se dice, para “salir del paso”, y a su vez el alumno acudirá al turno a hacer de todo menos Educación Física. En el mejor de los casos dedicará ese tiempo para repasos, adelantar tareas o trabajos prácticos como sucedía en mi grupo», argumentó.

Lamentablemente, hoy el problema se resume en el fenómeno de educadores ausentes, turnos de clases vacíos u ocupados con actividades para nada afines y como es de suponer, también se topan con inexplicables notas en las boletas.

Por suerte, no es un mal generalizado, pero existe y se hace imperioso solucionarlo, sin restarles valor a la Matemática, la Historia o la Lengua Española, sino dándole a la actividad física la posición que le corresponde, pues, como advirtiera el Apóstol: «De qué sirve un sabio en un cuerpo maltrecho».

Buenos ejemplos

En igual período del pasado curso escolar y según el balance del Inder del año 2017, en Cuba existían 15 527 profesores en las aulas, o sea, disminuyó en 650 la cantidad de maestros impartiendo dichas clases, pues en 2018 se contaba con 14 877.

No obstante, hoy son 84 plazas menos las que no están ocupadas por docentes con respecto al anterior ciclo lectivo, lo que demuestra que el Inder está llevando a cabo iniciativas para contrarrestar el éxodo masivo de docentes encargados de impartir la materia.  

Un ejemplo de ello se pudo apreciar en el territorio de Villa Clara en la reciente visita que realizara el presidente del organismo, Osvaldo Vento, a la provincia, quien a través de la red social Twitter se hizo eco del buen trabajo que en este sentido allí se realiza.

«Resulta estratégico en #VillaClara y en toda #Cuba seguir captando estudiantes de cultura física de segundo y tercer año para vincularlos a la actividad laboral. Aprendizaje inigualable y apoyo a la cobertura docente», escribió el directivo.


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[source: http://www.juventudrebelde.cu/deportes/2019-05-25/dolor-muscular-o-atrofia]

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