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Juan Carlos Pérez Rondón: Campeón de barrio

Juan Carlos Pérez Rondón: Campeón de barrio

Puerto Padre.- De niño me sentaba ante los pies de mi abuelo a escuchar sus anécdotas. Las contaba con una voz apasionada como si las estuviera reviviendo. Mi imaginación volaba a la par de sus historias y en la memoria queda el nombre de una en especial: el Campeón de barrio.

Su narración se remontaba al año 1992, en un largo viaje hasta los Juegos Olímpicos de Barcelona. Por vez primera incursionó el béisbol. Cuba participó con un Dream Team -o equipo de ensueño-, pero más que eso mi abuelo lo siguió por un joven conocido, alguien de andar pausado, rostro serio, mirada tenue, hombre humilde y de pocas palabras.
Sobre la lomita lucía gigante, mostraba su imponente físico y deslumbraba a los entrenadores por el potente brazo. Lejos estaba aquel joven de 22 años, llamado Juan Carlos Pérez Rondón, de pensar que todo un pueblo lo seguía y desde la distancia lo apoyaba. Mucho menos de enamorar a cientos de niños y atraerlos a la práctica del deporte de las bolas y los strikes. Tras coronarse en predios catalanes se había convertido en el héroe de todos.
Casi tres décadas después, apartado de todo escenario mediático y disfrutando de la armonía hogareña encontramos al exlanzador. La curiosidad en torno a la carrera y el presente de uno de los dos campeones olímpicos de Puerto Padre, aún invade a muchos.
"Estoy trabajando en algo que me motiva mucho, pero donde se debe ser paciente porque la labor con los niños no es tarea fácil. Entreno las categorías 9-10 y 11-12 años", comenta.
Al quedar frente a esta Gloria del Deporte Cubano, surge la pregunta obligada: ¿cómo fueron sus primeros pasos en el béisbol?
"De un inicio no me incliné por el béisbol, más bien fue por casualidad. Después de dos años practicando balonmano, se hizo un evento interbarrios y con un grupo de amigos empecé a jugar pelota. De ahí me seleccionaron para participar con el equipo 15-16 del municipio, donde jugaba tercera base. Ya con el paso del tiempo, en otro encuentro de barrios no había lanzador y me subí a la lomita. Ahí es cuando Chichi Ballagas, entrenador del territorio, vio la buena velocidad que tenía y me dijo que empezaría a lanzar. Así comenzó mi carrera como pítcher. La decisión fue difícil porque me gustaba mucho batear, pero ya vez así es la vida", agrega.
Un talento enorme lo llevó a vestir la franela del equipo Cuba en la cita estival de Barcelona 92, coméntenos sobre sus experiencias con un equipo que se mostró superior al resto a lo largo del certamen.
"Con ese equipo podías cerrar los ojos y solo tenías que tirar para home, porque la defensa era increíble, al igual que la ofensiva. Siendo un novato me adapté muy bien. De ese torneo me queda la experiencia de haber recibido la bola en el segundo juego. Comencé algo nervioso, pero después del primer inning me fui relajando hasta superarlo. ¡Imagínate! –su tono de voz aumenta por la emoción-, yo solo tenía 22 años y estaba rodeado de grandes peloteros con mucha historia".
¿Qué sintió al ver cómo le ponían sobre el cuello la medalla de oro?
¡Oh! –con los ojos humedecidos hace un alto en la conversación, suspira y continúa-. Eso es muy grande, es todo, es la vida mía. Todo atleta cubano quisiera ponerse en el cuello una medalla de oro en los Juegos Olímpicos. Estoy agradecido por tener esa dicha. Al caminar por las calles, cuando las personas se me acercan y me reconocen, me siento muy orgulloso. Algunos me llaman por mi nombre, otros me dicen Olímpico o Campeón. El reconocimiento de las personas es el mejor premio.
Una lesión truncó su carrera en ascenso, poco después de llevarse el metal dorado en España. ¿Cómo sucedió?
"Al regresar del equipo Cuba nos dieron una semana de estímulo en Guardalavaca. Allí, jugando Voleibol me lastimé el hombro de lanzar. Me operaron, pero no volvió a ser igual. Los resultados no fueron los mismos porque lancé varios años con molestias. Fue cuando decidí probarme como bateador en las Series Provinciales", revela Juan Carlos y la mirada de aflicción y resignación lo dice todo.
A pesar de la brevedad de sus participaciones en los campeonatos nacionales consiguió buenos resultados, los cuales se vieron reflejados en las estadísticas. Sin embargo ¿cuán duro fue asumir que nunca más sería el mismo?
La lesión fue fatal, acabó con todas mis aspiraciones. Esa fue mi mayor pesadilla. Venía de ser Campeón Olímpico siendo muy joven aún y deseaba mucho más.
Los bateadores se veían intimidados por la velocidad de sus envíos, ¿qué lanzamientos integraban su repertorio?
Mi trabajo lo basaba en tres lanzamientos: la recta, el tenedor y la curva. No usaba mucho el cambio porque no lo llegué a dominar del todo, por eso me conectaban con facilidad. Pero mi principal arma era el contraste de la velocidad entre los envíos. El bateo es una coordinación, al lanzar de esta manera les cambiaba el ritmo y rompía con esa relación.
¿De los equipos participantes en torneos nacionales, contra cuáles se sentía más motivado?
Santiago de Cuba. Tenía un tremendo equipo, desde el primer bate hasta el noveno, por lo que no podías perder la concentración en ningún momento, eso me motivaba. Contra ellos me fue bien. Gané cinco juegos y solo perdí uno. Para que veas lo que es la pelota, el juego que perdí fue aquí en el "Hermanos Ameijeiras", donde más me gustaba lanzar porque siempre se llenaba y el público era bien exigente.
Tuvo la oportunidad de enfrentar a grandes bateadores, ¿cuál se le hizo más difícil de retirar?
"Omar Linares siempre me conectó bien. Resultaba muy complejo poder dominarlo".
Coincidió en una época donde Las Tunas contaba con un excelente cuerpo de pitcheo, no así en los demás departamentos. ¿Se imagina el cuerpo de lanzadores de aquel tiempo complementado con la ofensiva de los actuales Leñadores?
¡Oh, tremendo equipo! Antes teníamos un buen picheo, pero nos faltaba una buena defensa y el bateo. A pesar de que ahora hay algunos pitcher buenos lo destacado es la ofensiva. Sin duda alguna, con una novena así no habría quien nos ganara.
Dos finales en poco más de cinco meses. ¿Considera que la provincia ya está mereciendo dar el paso hacia el título?
Esto muestra el avance del territorio, más los deseos por jugar pelota. Creo que ya están preparados para ser campeones, el talento está. Los encuentro listos para ganar y darle el alegrón, tan soñado, al pueblo tunero.
Suma dos participaciones en Juegos de Estrellas de Veteranos. ¿Se mantiene activo?
Ángel Villegas, quien dirigió mucho cuando yo era jugador activo, me llama para jugar. A mí me encanta la pelota, así que siempre que me convoquen estaré listo para seguir representando a mi pueblo y a todos los que confiaron en mí cuando daba mis primeros pasos en los terrenos de mi Villa Azul.


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[source: http://www.periodico26.cu/index.php/es/deporte-es/item/10876-juan-carlos-perez-rondon-campeon-de-barrio]

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